Este blog fue creado el día 11 de Diciembre de 2019, un día posterior a la asunción de Alberto Fernández como presidente de la República Argentina.
El objetivo es compartir opiniones, puntos de vista y reflexiones de los post que se subirán, teniendo como base fundamental tres cuestiones:
Respeto y tolerancia tanto hacia el post en sí mismo como a los comentarios realizados por los/as lectores/as.
Ningún tipo de agresión será permitida hacia otra persona, sea hacia el/la autor/a o comentaristas.
Se puede opinar sobre las ideas y argumentos, mas nunca sobre la personaque emita la opinión(falacia ad hominem).
Establecidos los principios básicos del blog, son bienvenidos a un blog enteramente libre en cuanto a contenido y pensamiento donde ahondaremos en temas sociales y políticos argentinos pero también globales.
Agradezco tu paso por mi blog, deseando que sea constructivo y que puedas volver aquí cuando desees ver reflexiones de personas que buscan crecer tanto en mentalidad como en actitud frente al mundo.
El poder ejecutivo nacional, a cargo de Alberto Fernández, ha decidido un aumento por decreto al sector privado entre seis mil ($6000) y nueve mil ($9000) repartido en 3 cuotas hasta marzo. Tiene carácter remunerativo y será como anticipo de futuras paritarias.
Esto es una ayuda para aquellos sectores que se vieron perjudicados por la inflación que ha golpeado a los bolsillos en el gobierno de Mauricio Macri, para que puedan recuperar algo del poder adquisitivo perdido.
Viéndolo desde el punto de vista de una emergencia, basado en el hecho de que la gente necesita comer, en el caso de los más vulnerables, que con suerte llegan a tener una comida al día, no puede sonar más correcto y acertado, acompañado de una gran empatía que parece enamorar a gran parte de los votantes del Frente de Todos y que nadie podría estar en contra.
Pero…..toda acción tiene su reacción, y este caso no es la excepción. Como hemos visto en un post anterior, el partido del actual presidente tiene un tinte keynesiano, por lo tanto apuestan a subir artificialmente «el dinero en el bolsillo de la gente» para que éste, se vuelque al consumo y así reactivar la economía del país, pero colisiona contra el pensamiento liberal que siempre acusa la misma pregunta: ¿ De donde sale esa plata ? Esa pregunta no es trivial, ya que, en este momento, no hay forma de pedirle en crédito a nadie en el mundo, porque ya hemos caído en el último prestamista, el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por lo tanto, las formas de obtener ese dinero para «regalarlo» a los sectores que el P.E.N. decida a discreción aumentarían la recesión y serían malos para la economía a mediano y largo plazo, como ser, más impuestos, siendo que Argentina está entre los cinco países con mayor carga impositiva en blanco del mundo, por lo que se puede ver como «una locura» a simple vista, ya que ninguna empresa va a querer abrir si gran parte de su ganancia se la lleva el estado, que es igual, a más desempleados.
El otro método, es la emisión monetaria a cargo del banco central. Según los socialistas, esta metodología no causa inflación o al menos es uno de los tantos múltiples factores, así minimizándolo, pero los capitalistas indican que es el factor principal, por no decir el único causante de este mal que nos aqueja.
La lógica en la que se basa el liberalismo choca contra el gobierno de Fernández, acusándolo de escudarse en los pobres y en palabras como «emergencia», «solidaridad», «reactivación», para seguir castigando a los sectores privados productivos a base de impuestos, incitando forzosamente a que evadan el fisco, o en el peor de los casos, dejen de producir causando desabastecimiento o cierren por incurrir en pérdidas. Sin contar la clásica crítica: ¿Qué poder sobrehumano tiene un funcionario para elegir a quien sacarle dinero (sector que produce) y dárselo a otro, así sin más, cuál Robin Hood? y que eso esté avalado.
La grieta económica, y para algunos moral, es enorme. Veremos a donde nos lleva.
«Facúltase al Poder Ejecutivo Nacional a efectuar el rediseño organizacional de la administración pública nacional descentralizada mediante la modificación, creación, fusión y supresión total o parcial de organismos descentralizados, así como modificación de sus autoridades superiores, objetivos, funciones, atributos y competencias».
Así dictaba el articulo 85, de este mega paquete de medidas, el cual fue el más polémico y repudiado, ya que otorgaba «superpoderes» al presidente Alberto Fernández para hacer y deshacer a su antojo sobre entes descentralizados como los de electricidad, gas, la Unidad de Información financiera, etc., pero por el rechazo que ha causado, éste ha sido eliminado del megapack. Lo que no se sabe si fue una jugada del P.E.N., para ver si «pasaba, pasaba», pero si no, lo eliminarían sin más, como aquel vendedor que infla el precio para disminuirlo posteriormente y llevarse el monto que consideraba correcto.
Otros puntos importantes de esta ley:
Impuesto al 30% en compra con tarjeta de crédito en moneda extranjera o para atesoramiento.
Suba de retenciones al campo, 33% a la soja, 15% maiz y trigo, entre otros.
Aumento del impuesto a bienes personales.
Caja de ahorros, bonos y plazos fijos en pesos argentinos, no se le cobrará renta financiera.
Congelamiento hasta junio del 2020 de tarifas de electricidad y gas. Edenor y Edesur volverían al ámbito nacional, despegándolo de la provincia de buenos aires y la ciudad.
Suspensión de la ley de movilidad jubilatoria por 6 meses, desindexándolo de la inflación, pasando a dar aumentos por decreto. $5000 en diciembre para jubilados de la mínima, sumando otro similar en enero, y $2000 para beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo hasta fin de año.
Moratoria para micro, pequeñas y medianas empresas.
Facultad de aumentar el salario mínimo, sumado a la paritaria correspondiente.
Autorización al Tesoro de la nación para emitir letras en dólares y usar reservas para pagar vencimientos de deuda.
Evaluación de los créditos UVA y medidas paliativas contra sus desventajas a cargo del banco central.
Es claro que al existir tanta cantidad de medidas, las discusiones son extensas y variadas. Todo esto, basado en que el país esta en sumido en una emergencia de todo tipo. Queda ver que decidirá el congreso, si habrá o no quórum, entre otras maniobras de negociación que poseen los políticos a la hora de trabajar en sus bancas junto a su partido de pertenencia.
Recordemos que el gobierno oficialista ha utilizado esta metodología para por ejemplo, no tratar la ley de ficha limpia en la anterior gestión que promovía que quienes tengan condena firme en casos de corrupción, no puedan ser candidatos a cargos electivos.
Mientras mucho se habla de las múltiples medidas que el gobierno de Alberto Fernández puede incluir en su «Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva», hay que dejar en claro que el enfoque con el que se toman éstas, recae en la impronta que los funcionarios tengan con respecto a su visión global de la economía, y como diagnostican los problemas, será la base para las soluciones que podrían ser propuestas.
Argentina se dirime entre dos posturas (la nueva grieta), el socialismo que abraza las ideas de John Meynard Keynes y el capitalismo/liberalismo que aboga por los pensamientos de Friedrich Hayek entre muchos otros, dependiendo del gradiente que pueda elegirse dentro de este tipo de pensamiento.
Keynes fue un economista británico, considerado uno de los más influyentes del siglo XX. Descendiente de familia de clase alta privilegiada, estudió en la universidad de Cambridge. Sus ideas han sido revolucionarias para su época pero fueron tomadas por distintos gobiernos por el visto bueno de que el poder de «controlar» la economía estaba en sus manos, ya que, supuestamente, es el estado el que debe regular los factores para que todo funcione porque, el capitalismo por naturaleza, se aleja del pleno empleo y de equilibrios de factores productivos que benefician sólo al capitalista y no al total de la sociedad. Se basa en que, en estado de crisis, hay que atacar el problema por los recursos que sobran más que por la escasez, dicho esto, la solución sería aumentar la demanda vía déficit fiscal, gasto del estado para fomentar que ese sobrante vuelva a ser productivo y estar ocupado en la economía, volviendo a crecer en un circulo virtuoso.
Hayek fue un filósofo, jurista, economista y premio nobel austriaco. Uno de los máximos exponentes de la «escuela austriaca de economía», discípulo de otro como Ludwig Von Mises. Friedrich ha criticado duramente al socialismo y sus medidas colectivistas ya que dice, que atentan inexorablemente contra las libertades individuales, acercando a los gobiernos a estados totalitarios, basado en que el estado no puede manejar realmente todos los factores de la economía, matemáticamente no puede, por lo tanto, no puede ofrecer equilibrios reales, sumado a que redistribuiría a su antojo dinero que le pertenece a gente que lo ha producido para brindárselo a otras que no, desalentando la producción y el ahorro. Hayek propone el libre mercado y da por supuesto que es el accionar de las personas en su libre albedrío lo que brindaría equilibrio, ya que es así como actuán los factores económicos como los precios y los valores, oferta y demanda que el keynesianismo parece despreciar.
Esta grieta asecha a nivel mundial en todos los gobiernos, en todas las elecciones. Libre mercado vs Estatismo. Individualismo vs Colectivismo. Los socialistas acusan de «falta de empatía» a los liberales por no preocuparse de los pobres, venderse al imperialismo, beneficiar a los que más tienen en detrimento de los que menos, destruir trabajo al privatizar por dejar en manos de empresarios inescrupolosos por el dinero, empresas que el estado debería manejar. Los capitalistas aducen falta de lógica en el pensamiento colectivista, que proponen una utopía que nunca funcionará, y que incluso donde se ha probado ha sido un rotundo fracaso económico-humanitario (comunismo, Cuba, Venezuela, etc).
Argentina ha sido un país mayoritariamente socialista y actualmente, el gobierno de Alberto Fernández posee esa característica, desde él mismo, su vicepresidenta y el ministro de economía, todos apoyan esa ideología que se refleja en las medidas que han tomado: Suba de impuestos, más retenciones, cierre al mundo, bonos de incentivo al consumo a los más vulnerables. Nada se ve al respecto de una restricción del estado, un achicamiento que es lo que cualquier liberal haría. Sin embargo, el país se sabe tan socialista que el gobierno cuenta con una gran cuota de confianza que todos esperan que sea funcional para salir de la crisis.
Por decreto, el nuevo gobierno ha decidido aumentar las retenciones al campo, una medida que ha resultado muy previsible por economistas de ambos lados de la grieta, se ha vuelto realidad.
La soja, del 18% al 30%. 12% para el maíz y el trigo y 9% en carne y harina entre otros dígitos establecidos.
Como era de esperarse, ha sido unánime el descontento con la medida, no sólo por un aumento del impuesto sino por los métodos. Eduardo Buzzi, ex presidente de la Federación Agraria, Jorge Chemes, presidente de la Confederaciones Rurales Argentinas (C.R.A), Carlos Iannizzotto, presidente del CONIAGRO y Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina, entre otros, cuestionaron la resolución y falta de ese supuesto diálogo con el que tan vehemente Alberto Fernández se ha lanzado a su candidatura.
Sumado a un caldeado ambiente de crisis, con frases como «arrancamos mal» de los sectores rurales, se le agrega unos inesperados procesamientos judiciales: al, ya nombrado, Buzzi, a Mario Llambías, ex presidente de C.R.A. y a Luciano Miguens de la S.R.A. en base a las protestas realizadas en 2008 contra la famosa resolución 125 del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Del lado oficialista, se ve a esta medida como una reestructuración/actualización de lo ya impuesto por Mauricio Macri , ya que estaba atrasado por la brutal subida del dólar estadounidense a sus actuales $63, también justificado por la fragilidad de la situación productiva y social que castiga al país se le pide «un esfuerzo» al sector al igual que a todos los demás agentes económicos.
Los representantes del campo esperan, con esperanza, que esta medida restrictiva a la producción, a la inversión y al empleo (según sus palabras), sea, como mínimo, acompañado de algún tipo de apoyo para subsanar el daño consecuente que podría causar.
Se reanuda una vieja disputa que vuelve a abrir la grieta entre los que creen que el campo son un puñado de empresas multimillonarias que tienen que cooperar con el país que explotan y los que piensan que el estado les está robando el dinero a las pymes rurales, ahogándolas y llevándolas a la imposibilidad de invertir, de producir y de tomar nuevo personal, provocando una inevitable caída del empleo y de la recaudación de los dólares que con las retenciones se pretende obtener.
Los Decretos de Necesidad y Urgencia (D.N.U) son una normativa declarada en el artículo 99 inciso 3 de la constitución nacional argentina, de carácter de emergencia, que puede tomar el poder ejecutivo de la nación, siendo el único caso en que éste puede interferir directamente en asuntos de nivel legislativo.
No es tan simple como que Alberto Fernández, en este caso, lo decida sin más. Todos los ministros y el jefe de gabinete deben estar de acuerdo, y no pueden dictarse decretos que legislen sobre materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos políticos. Luego, dictado realizado, Santiago Cafiero, flamante jefe de gabinete, es el encargado de tratar el D.N.U, en no más de 10 días, en la comisión bicameral permanente. De allí, y previo dictamen realizado, debe ser llevado, también en no más de 10 días, a cada cámara legislativa donde termina el tratamiento. Dependiendo de que decidan las cámaras, el decreto se caerá y perderá vigencia de forma inmediata o seguirá vigente. En este lapso de 20 días máximo, el D.N.U. es aplicado tal cual es manifestado.
El presidente decidió realizar un decreto de necesidad y urgencia en base a la pérdida de empleo que azota a la república. La famosa «Doble indemnización» se hace presente nuevamente para frenar a las empresas que despidan sin causa justa a sus empleados por 180 días.
Si bien era una medida que este gobierno, por su ideología, parecía previsible que tomara, no cosecha muchos adeptos por las consecuencias que puede disparar. Es una medida meramente guiada por lo emocional del mensaje «cuidemos al trabajador y al empleo argentino» pero parece no ser pensado para las Pymes que son el corazón de la industria, sino para las grandes empresas. Lo que sucede, es que si una pequeña o mediana empresa, ya ahogada por la crisis, por pagos al estado y al sindicato, tiene que despedir empleados para subsistir o «por fuerza mayor», debería no estar alcanzado por el D.N.U., por lo que no cambiaría nada en la vida del trabajador echado; pero si esa disminución del personal que necesita la pyme es abarcada por la doble indemnización, lo más probable es que el dueño no llegue a pagar esos montos, haciendo que se declare en quiebra, por lo que no sólo perjudicaría al futuro despedido, sino también, a todos los empleados vigentes que quedarán sin trabajo porque cierre total.
Es una clara medida de doble filo que al ser por 180 días, se sabe que no puede ser beneficiosa a largo o mediano plazo.
Evo Morales firmando su solicitud de refugiado en Argentina a su reciente llegada.
Ayer, 12 de diciembre de 2019, el ex presidente de Bolivia, arribó a Argentina junto a parte de sus ex funcionarios. Evo Morales viene de México, donde fue recibido por Andrés Manuel López Sobrador en carácter de asilado político durante casi un mes, para luego partir a Cuba unos días por salud y actualmente, abrazado por el gobierno actual de Fernández-Fernández, en términos de «refugiado».
Recordemos que Morales ha renunciado a su mandato, por consejo de las fuerzas militares, en un entorno oscuro y todavía confuso, para algunos. Por un lado, los que dictaminan que lo ocurrido en el país vecino fue un claro golpe de estado cívico-policial-militar, por lo que el actual gobierno de Jeanine Añez, sería un gobierno agresivo y de facto, como el flamante canciller nacional Felipe Solá; y por el otro lado, los que dicen que Evo es un dictador que no quiere soltar el poder, que ha incurrido en fraude en las últimas elecciones (certificado por un informe de la OEA), aún cuando, ni siquiera tenía permitido postularse por su propia constitución, que modificó con anterioridad para la reelección pasada, sumado a haber perdido el referéndum, donde el pueblo le dijo que no quería verlo nuevamente con posibilidades de ser electo.
Vía twitter, el ex presidente ha mostrado su agradecimiento a los gobernantes mexicanos y argentinos por su hospitalidad para con él, y que seguirá luchando desde allí por la «Patria Grande».
Hace un mes llegué a México, país hermano que nos salvó la vida, estaba triste y destrozado. Ahora arribé a Argentina, para seguir luchando por los más humildes y para unir a la #PatriaGrande, estoy fuerte y animado. Agradezco a México y Argentina por todo su apoyo y solidaridad.
No era extraño que el boliviano de ascendencia aymara, eligiera el gobierno actual para su estadía temporal, donde acrecentar su accionar político sin mucha restricción. Alberto fue el vocero principal, este 9 de Noviembre, en el denominado Grupo de Puebla, que reúne presidentes, ex presidentes, referentes políticos-sociales y académicos dentro del movimiento socialista de doce países de habla hispana, donde se incluyen nombres como por ejemplo:
Dilma Rouseff y Lula Da Silva por Brasil.
Marco Enríquez-Ominami por Chile.
Ernesto Samper por Colombia.
Rafael Correa por Ecuador.
José Luis Rodriguez Zapatero por España.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por México.
Fernando Lugo por Paraguay.
Evo Morales por Bolivia.
Verónika Mendoza por Perú.
El objetivo de este foro es ser un luz guía de las políticas socialistas en américa latina («Patria Grande»), frente a un «neoliberalismo» de derecha que viene a quitarle los derechos y la comida a los pueblos trabajadores en pos de la mejoría de una minoría privilegiada de grandes recursos, donde se pone a Macri como ejemplo, en el caso argentino o a Sebastían Piñera y el pueblo protestando en las calles, en el chileno.
La grieta parece no tener un horizonte visible, a pesar de la buena voluntad que el presidente argentino esbozó en sus discursos.
Es de público conocimiento que la economía es uno de los factores predominantes en el pensamiento colectivo argentino. La preocupación existente abarca todo el espectro social, sin discriminación alguna.
Los ministros han sido designados, y desde las P.A.S.O., la incertidumbre por quien manejaría la economía se podía sentir en aire.
El día llegó: Martín Maximiliano Guzmán, un economista de La Plata, nacido el 12 de Octubre de 1982, doctorado recibido en la Universidad de Columbia, EEUU, se hará cargo del ministerio de economía de la nación.
Sin dudas, el flamante ministro es un experto y estudioso en su área, teniendo como profesor al reconocido Joseph Stiglitz, símbolo de la llamada «Nueva economía keynesiana», premio Nobel , con quien incluso es co-autor del libro Contemporary Issues in Microeconomics, así que, pruebas sobran de la capacidad e idoneidad del platense.
Su primera conferencia de prensa fue, sin dudas, una de la más esperadas por el país. Suelto pero con una gran seguridad, han erigido frases como: «Eso es lo que intentaremos. Una Argentina que produce, que aprende y que trabaja» pero también: «el año 2020 no es un año donde se pueda hacer ajuste fiscal», han dado la pauta de que un plan integral, como ha nombrado, existe, y veremos como funciona en el gobierno de Alberto Fernández.
Martín Guzmán ha designado un equipo del cual se apoyará para tomar sus decisiones:
Raúl Rigo, subsecretario de Presupuesto entre 2002 y 2017, será el secretario de hacienda.
Diego Bastourre, analista del centro de investigaciones del banco central, el secretario de finanzas.
Haroldo Montagu, investigador del Centro Cultural de la Cooperación, el secretario de política económica.
Roberto Arias, titular de la Comisión Arbitral del Convenio Multilateral, fue director de estudios de la Seguridad Social de la ANSES y también subdirector Ejecutivo de ARBA, el secretario de política tributaria.
Sergio Chodos, trabajó junto a Amado Boudou en su etapa en la ANSES, estuvo al frente del Fondo de Garantía de Sustentabilidad tras la estatización de las AFJPs, acompañó a Guillermo Nielsen en la negociación con bonistas por el default declarado por Rodríguez Saá, será el director del cono sur ante el Fondo Monetario Internacional.
Maia Colodenco, fue directora de arquitectura financiera internacional en el G20 en la etapa de Dujovne, asesora en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), será la directora de la unidad de relaciones internacionales.
Si bien, la esperanza se puede hasta palpar, y el positivismo está reinando el alma de muchos argentinos, quedamos a la espera de una metodología de como esto que Guzmán propone, va a llevarse a la práctica, cómo es que financiará los supuestos aumentos a jubilaciones, pensiones, AUH, etc, ya que él mismo ha dicho que la emisión monetaria traería más desequilibrio y no tenemos opciones de crédito de ningún tipo, dilapidados por la anterior gestión.
Ya hemos destacado en el post anterior, que mucho de lo que se dice, luego no termina siendo realmente lo que nuestra esperanza nos indica. Mucha gente muy preparada ha estado en posiciones de poder en el país, y eso, no ha sido garantía de un ejercicio de su función con buenos resultados. Estaremos atentos a la realidad argentina y como sus medidas impactarán en la sociedad.
El 10 de diciembre de 2019 fue otro gran día para la democracia de la República Argentina. No porque Macri haya dejado el poder, sino porque un nuevo gobierno ha asumido y ha sido una «fiesta» respetuosa sin ningún tipo de agresión, lo cual en latinoamérica parece ser todo un ejemplo a seguir.
La casa rosada y la plaza de mayo ha sido colmada por una cantidad de personas pocas veces vista en una asunción presidencial, lo cual habla del poder de convocatoria y unión que hubo para que el Frente de Todos tome la gobernatura hasta el 2023.
Muchos medios han elogiado el primer discurso presidencial del Dr. Alberto Ángel Fernández, por ser medido, llamar al consenso, ser unificador pero también, claro a la hora de describir el país que se le es «entregado» para hacer un llamado a la realidad, de que la República no saldrá de esta crisis «de la noche a la mañana» y que requerirá esfuerzos. Aún así, la experiencia histórica nos indica insistentemente, casi como una quemadura, que suele diferir mucho lo que se dice, de lo que se termina haciendo.
Desde el comienzo, cuando el actual presidente realizó, él mismo, el viaje en auto desde su morada hasta el congreso, sus discursos, hasta la foto ayudando a la ex vicepresidenta Gabriela Michetti en su camino con la silla de ruedas, su mensaje parece ser muy conciliador.
No así parece ser el caso de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, donde se la ha retratado reticente a un cordial saludo de Mauricio Macri, gestualizando con sus manos cuando él entraba y con un discurso más combativo. Aunque, yendo a la verdad, es coherente con lo que siempre hemos visto en ella guste a algunos/as o no.
Una esperanza, casi nula, o casi una verdad revelada, según quien opine, empieza y consigo incertidumbres, porque aunque haya gente de una sabiduría mayúscula prediciendo lo que podría llegar a venir, nadie a ciencia cierta puede ver lo que sucederá.
Desde este blog, le deseamos la mejor de las suertes al electo presidente en su mandato para el bienestar general de los Argentinos.