La emergencia: ¿Más problemas a mediano plazo?

El poder ejecutivo nacional, a cargo de Alberto Fernández, ha decidido un aumento por decreto al sector privado entre seis mil ($6000) y nueve mil ($9000) repartido en 3 cuotas hasta marzo. Tiene carácter remunerativo y será como anticipo de futuras paritarias.

Esto es una ayuda para aquellos sectores que se vieron perjudicados por la inflación que ha golpeado a los bolsillos en el gobierno de Mauricio Macri, para que puedan recuperar algo del poder adquisitivo perdido.

Viéndolo desde el punto de vista de una emergencia, basado en el hecho de que la gente necesita comer, en el caso de los más vulnerables, que con suerte llegan a tener una comida al día, no puede sonar más correcto y acertado, acompañado de una gran empatía que parece enamorar a gran parte de los votantes del Frente de Todos y que nadie podría estar en contra.

Pero…..toda acción tiene su reacción, y este caso no es la excepción. Como hemos visto en un post anterior, el partido del actual presidente tiene un tinte keynesiano, por lo tanto apuestan a subir artificialmente «el dinero en el bolsillo de la gente» para que éste, se vuelque al consumo y así reactivar la economía del país, pero colisiona contra el pensamiento liberal que siempre acusa la misma pregunta: ¿ De donde sale esa plata ? Esa pregunta no es trivial, ya que, en este momento, no hay forma de pedirle en crédito a nadie en el mundo, porque ya hemos caído en el último prestamista, el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por lo tanto, las formas de obtener ese dinero para «regalarlo» a los sectores que el P.E.N. decida a discreción aumentarían la recesión y serían malos para la economía a mediano y largo plazo, como ser, más impuestos, siendo que Argentina está entre los cinco países con mayor carga impositiva en blanco del mundo, por lo que se puede ver como «una locura» a simple vista, ya que ninguna empresa va a querer abrir si gran parte de su ganancia se la lleva el estado, que es igual, a más desempleados.

El otro método, es la emisión monetaria a cargo del banco central. Según los socialistas, esta metodología no causa inflación o al menos es uno de los tantos múltiples factores, así minimizándolo, pero los capitalistas indican que es el factor principal, por no decir el único causante de este mal que nos aqueja.


La lógica en la que se basa el liberalismo choca contra el gobierno de Fernández, acusándolo de escudarse en los pobres y en palabras como «emergencia», «solidaridad», «reactivación», para seguir castigando a los sectores privados productivos a base de impuestos, incitando forzosamente a que evadan el fisco, o en el peor de los casos, dejen de producir causando desabastecimiento o cierren por incurrir en pérdidas. Sin contar la clásica crítica: ¿Qué poder sobrehumano tiene un funcionario para elegir a quien sacarle dinero (sector que produce) y dárselo a otro, así sin más, cuál Robin Hood? y que eso esté avalado.

La grieta económica, y para algunos moral, es enorme. Veremos a donde nos lleva.

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